Conjugan dos relatos en Leche del sueño, una obra de Leonora Carrington

La obra Leche del sueño fue presentada en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.
La obra Leche del sueño fue presentada en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. (Luz Vázquez )

(Teresa Jasso)   Escritos e ilustrados por la artista plástica Leonora Carrington (1917-2011), nueve cuentos se funden en la obra Leche del sueño, presentado en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

En voz de Joaquín Díez-Canedo y Gabriel Weisz, hijo de la pintora surrealista y escritora mexicana de origen inglés, esta obra abre perspectivas que ayudan a moverse, renovarse y ser diferente.

En realidad son dos historias, dijo Weisz, una es la escrita y la otra es la que se cuenta a través de las ilustraciones que se mezclan en una serie de historias extrañas que, de alguna manera, tienen esta conexión con el cuerpo y sus funciones fisiológicas de las que nadie habla.

"En esta historia hay dos relatos, uno es el que se escribe y que Alejandro Jodorowsky tuvo a mal corregir y el otro es un relato visual que es un poco más difícil de comprender y de significar porque es otro mundo, uno que empezó a tener vida a través de sus personajes", describió.

Leche de sueño es un título un poco de una sustancia que tiene el sueño, "son cuentos peligrosos porque a mí me permitieron toda una cultura de la desobediencia y del pensar de otra manera, que me costó muchas broncas porque yo pensaba que los demás pensaban verdaderamente extraño con convenciones, horas de acostarse, costumbres religiosas que verdaderamente yo no me imaginaba que existían, primero porque vivíamos con un padre anarquista y con mi madre, así, sin calificativos".

Ahora, estos cuentos, los mismos cuentos que les contaba su madre cuando eran niños y que no eran para antes de dormir, "ni para que durmiéramos, no eran para arrullarnos sino para que nos activáramos", abren perspectivas que denotan que no es sólo el saber filtrado por una tradición sino también estas cosas que por ser exóticas y raras, cuestionan ese saber y ayudan a moverse, renovarse y ser diferente.

"Es dar espacio a la imaginación y dar alimento al mundo de los sueños, de lo que no está normado y que no tiene reglas", advirtió Díez-Canedo, tras afirmar que este libro es también una forma de "darle al niño modos de enfrentarse a sus miedos porque nombra a las cosas por su nombre".

El libro, descrito como un puente al inconsciente que está conectado a nuestra parte más oscura, "es una interlocución de historias que se huelen, se palpan... con capacidad receptiva", describió Weisz.

Díez-Canedo, por su parte, retomó la palabra para afirmar que este libro llegó a fraguarse como una configuración extraña. "Es un libro complicado y que reúne las herramientas para leer un tema que abarca muchas obras pero que es el tema del sujeto exótico, como se consigue desde un entorno raro. Como Leonora, que se destaca por su rareza y es inclasificable”.

El libro "Leche del sueño" está conformado por los cuentos "Juan sin cabeza", "El niño Jorge", "Humberto el bonito", "El monstruo de Chihuahua", "El cuento feo del té de manzanilla", "Negro cuento de la mujer blanca", "La gelatina y el zopilote" y "Cuento repugnante de las rosas".



< Anterior | Siguiente >