Juan Manuel Estrada (Presidente de la Fundación Nacional de Niños Robados y Desaparecidos)

Ha sido un denunciador de organizaciones dedicadas al tráfico de menores, que se jacta haber descubierto
Ha sido un denunciador de organizaciones dedicadas al tráfico de menores, que se jacta haber descubierto (Milenio)

(Agustín del Castillo) Juan Manuel Estrada Juárez, reconocido hace menos de un mes por la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) por su trayectoria “en defensa de la niñez de Jalisco”, no es un hombre que suscite emociones y calificaciones unánimes.

 

Están quienes lo señalan por defender un excesivo legalismo que lleva a menores a regresar a hogares en los que fueron abusados, y los que lo ven como el personaje fundamental en la defensa de los menores y de los derechos de las familias en medio de instituciones inoperantes. Es, pues, un hombre polémico, pero necesario en un contexto de crisis y de un marco legal ambiguo en el tema de adopciones que deja sueltos muchos criterios que bien aplicados, pueden generar mucho bien, pero torcidos, pueden acarrear enormes daños. Nada garantiza que lo contrario sea lo mejor, pero es lo que hay.

 

Así, Estrada Juárez ha sido un denunciador implacable de redes de pornografía infantil hasta de organizaciones dedicadas al tráfico de menores, que se jacta haber descubierto. Asegura que operan con la complicidad o el silencio de servidores públicos, incluidos gobernadores.

 

Lo cierto es que la caza de los cadáveres en su clóset suele ser decepcionante. Ni  fortunas ni bienes acumulados en su trajinar como presidente de Find (Fundación Nacional de Niños Robados y Desaparecidos), con la que cumplió 16 años y 30 recomendaciones en instancias de derechos humanos.

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