Kennedy, los conflictos

John F. Kennedy firma la proclamación para la prohibición del suministro de armas ofensivas en Cuba
John F. Kennedy firma la proclamación para la prohibición del suministro de armas ofensivas en Cuba (Reuters)

Elegido presidente de los Estados Unidos en 1960, John F. Kennedy enfrentó, durante su corto mandato (hasta 1963, año de su muerte), conflictos mundiales y otros casi personales con naciones comunistas.

Inició la presidencia en medio de la turbulencia de la Guerra Fría y durante su gobierno tuvo lugar la invasión de Bahía de Cochinos, la crisis de los misiles de Cuba y la construcción del Muro de Berlín; además, el inicio de la guerra de Vietnam.

Tensa su relación con Cuba, el gobierno de Estados Unidos encabezado por Kennedy, impulsó una controvertida alianza para mejorar y fortalecer las relaciones con los países de América Latina: la Alianza para el Progreso.

En un mundo dividido ideológicamente, Kennedy vivió años de conflictos mundiales y temores de una guerra nuclear. Antes de su muerte, selló el final de su administración con la firma de un tratado para prohibir los ensayos nucleares.

Aquí una revisión de los momentos álgidos y conflictos que enfrentó John F. Kennedy durante su gobierno.

 

La Guerra Fría y Kennedy


Después de la Segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos y sus aliados y la Unión Soviética y sus estados satélites comenzaron una lucha de décadas por la supremacía conocido como la Guerra Fría.

La retórica de la Guerra Fría dominó las campaña presidenciales de 1960. El entonces senador John F. Kennedy y el vicepresidente Richard M. Nixon se comprometieron a fortalecer las fuerzas militares de Estados Unidos y prometieron una postura firme en contra de la Unión Soviética.

La Guerra Fría y la carrera armamentista nuclear con la Unión Soviética eran asuntos internacionales vitales en toda la carrera política John F. Kennedy.

En su primer discurso como presidente de EU, Kennedy hizo hincapié en la lucha entre el mundo libre y el mundo comunista, y se comprometió a que el pueblo estadunidense pagaría "cualquier precio", resolvería cualquier dificultad, apoyaría a cualquier amigo y se opondría a cualquier enemigo para asegurar "la supervivencia y el éxito de libertad".

En junio de 1961, Kennedy se reunió con el líder soviético Nikita Jruschov en Viena, Austria, y se sorprendió por el tono combativo de Jruschov, quien dos meses después ordenó la construcción del Muro de Berlín.

Como resultado de estos acontecimientos amenazantes, Kennedy ordenó un aumento sustancial en las fuerzas de misiles balísticos intercontinentales estadunidenses y añadió cinco nuevas divisiones del ejército y el aumento de la fuerza aérea de la nación y las reservas militares.

Los soviéticos reanudaron los ensayos nucleares y el presidente Kennedy respondió de mala gana por la reactivación de las pruebas americanas a principios de 1962.

La fallida invasión de Bahía de Cochinos

El 17 de abril de 1961, mil 400 exiliados cubanos encabezaron lo que se convirtió en una fallida invasión de Bahía de Cochinos, en la costa sur de Cuba.

El pequeño ejército, conformado además por agentes de la CIA y asesores norteamericanos, invadió la isla con la intención de derrocar a Fidel Castro y asesinarlo junto a todos los jefes militares que dos años antes habían tumbado al dictador Fulgencio Batista.

El gobierno estadunidense desconfiaba de Castro y no se fiaba de su relación con Nikita Jruschov, el líder de la Unión Soviética.

De acuerdo con la página de la biblioteca y museo John F. Kennedy, antes de tomar el poder, Kennedy fue informado sobre un plan de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), desarrollado durante la administración de Eisenhower para entrenar a exiliados cubanos para invadir su país.

El presidente Eisenhower aprobó el programa en marzo de 1960. La CIA estableció campos de entrenamiento en Guatemala y en noviembre la operación había formado al pequeño ejército.

Sin embargo, Castro se enteró de los campos de entrenamiento de guerrilleros en Guatemala.

Poco después de asumir el poder, en febrero de 1961, el presidente Kennedy autorizó el plan de invasión. Pero él estaba decidido a ocultar el apoyo de EU, por ello se estableció el desembarco en la Bahía de Cochinos, como parte del engaño.

El 15 de abril de 1961, ocho bombarderos dejaron Nicaragua para bombardear aeropuertos cubanos. La CIA había utilizado aeronaves obsoletas de la Segunda Guerra Mundial y las pintó para parecer aviones de la fuerza aérea cubana. Los atacantes perdieron muchos de sus objetivos y dejó intacta la mayor parte de la fuerza aérea de Castro.

En cuanto se supo del ataque, se hicieron públicas fotos de los aviones estadunidenses repintados y revelaron el apoyo estadunidense a la invasión. Después de esto, el presidente Kennedy canceló un segundo ataque aéreo.

El 17 de abril, la fuerza de invasión de exiliados cubanos, conocida como la Brigada 2506, desembarcó en las playas de la Bahía de Cochinos y de inmediato cayó bajo el fuego enemigo.

Aviones cubanos ametrallaron a los invasores, hundieron dos buques y destruyeron la mitad del apoyo aéreo del exilio.

Tras el ataque, Fidel Castro ordenó a unos 20 mil soldados avanzar hacia la playa, y la fuerza aérea cubana continuó controlando los cielos.

El presidente Kennedy envió más apoyo aéreo, sin embargo, llegó tarde y fue derribado por las fuerzas cubanas.

Algunos exiliados huyeron al mar, mientras que los demás fueron muertos o capturados y encarcelados por las fuerzas de Castro. Cerca de mil 200 miembros de la Brigada 2056 se rindieron y más de 100 fueron asesinados.

Los prisioneros estuvieron en cautiverio durante 20 meses, ya que EU negoció un acuerdo con Fidel Castro para enviar medicinas y alimentos para bebés a cambio de los prisioneros.

El 23 de diciembre de 1962, el primer grupo de prisioneros liberados aterrizó en los Estados Unidos. Una semana después, el sábado 29, los miembros supervivientes de la brigada se reunieron en un acto en el Orange Bowl de Miami, donde la bandera de la brigada fue entregada al presidente Kennedy.

"Les puedo asegurar", dijo el presidente, " que esta bandera será devuelta a esta brigada en una Habana libre".

El desastre de la Bahía de Cochinos tuvo un impacto duradero en la administración Kennedy. Decidido a compensar la fallida invasión, el gobierno inició la Operación Mangosta, un plan para sabotear y desestabilizar al gobierno y la economía cubanas; 50 años después, las relaciones entre la Cuba de Castro y los Estados Unidos siguen siendo tensas.

La crisis de los misiles

Durante 13 días de octubre de 1962, el mundo parecía estar al borde de una guerra nuclear.

Fue un momento clave de la presidencia de John F. Kennedy y aunque su gestión no estuvo exenta de críticas, se ha erigido con el tiempo en la gran victoria de su breve mandato.

El 15 de octubre de 1962, Estados Unidos descubrió los misiles soviéticos instalados en San Cristóbal, Cuba, y hasta el día 28, el presidente ruso Jruschov cedió y ordenó la retirada de los 42 misiles.

Ese paso atrás de Jruschov se atribuye a la decisión de Kennedy de ordenar un bloqueo naval de Cuba e ignorar la insistencia de sus asesores militares en bombardear la isla.

Estados Unidos descubrió los misiles luego de que un avión espía fotografió los sitios de misiles nucleares en construcción por la Unión Soviética en Cuba.

El presidente Kennedy se reunió en secreto con sus asesores durante varios días para discutir el problema.

Kennedy decidió colocar un bloqueo naval en torno a Cuba con el objetivo de impedir que los soviéticos llevaran más suministros militares.

El gobierno estadunidense exigió el retiro de los misiles que estaba ya ahí y la destrucción de los mismos.

El 22 de octubre, el presidente Kennedy habló a la nación acerca de la crisis en un discurso televisado.

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Nadie estaba seguro de cómo respondería Nikita Khrushchev al bloqueo naval y las demandas estadunidenses, pero los líderes de ambas superpotencias reconocieron los resultados devastadores de una guerra nuclear y acordaron públicamente el desmantelamiento de los sitios de armas nucleares a cambio de la promesa de Estados Unidos de no invadir Cuba.

En un acuerdo separado, que se mantuvo en secreto durante más de 25 años, Estados Unidos acordó retirar sus misiles nucleares de Turquía.

En 1963, hubo señales de una disminución de las tensiones entre la Unión Soviética y los Estados Unidos.

En su discurso de graduación en la American University, en Washington, DC, el presidente Kennedy instó a los estadounidenses a reexaminar estereotipos de la Guerra Fría y los mitos y pidió una estrategia de paz.

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En un lenguaje muy diferente de su discurso inaugural, el presidente Kennedy dijo a los estadunidenses en junio de 1963: "Porque, en última instancia, nuestro vínculo común más básico es que todos habitamos este pequeño planeta. Todos respiramos el mismo aire. A todos nos preocupa el futuro de nuestros niños y todos somos mortales".

En los últimos meses de la presidencia de Kennedy, las tensiones de la Guerra Fría parecían suavizar las negociaciones para la firma del Tratado de Prohibición de Pruebas Nucleares.

 

El Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares

El 5 de agosto de 1963, más de ocho años de negociaciones difíciles después, los Estados Unidos, el Reino Unido y la Unión Soviética firmaron el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares.

En mayo de 1955, la Comisión de Desarme de las Naciones Unidas reunió a Estados Unidos, el Reino Unido, Canadá, Francia y la Unión Soviética, para negociar el fin a las pruebas nucleares.

John F. Kennedy había apoyado la prohibición de las pruebas nucleares desde 1956 y tomó una posición firme sobre el tema en la campaña presidencial de 1960.

Una vez elegido, Kennedy se comprometió a no reanudar las pruebas en el aire y a perseguir todos los esfuerzos diplomáticos para un tratado de prohibición de pruebas antes de reanudar los ensayos subterráneos.

Tras la reunión de Kennedy con el primer ministro soviético Jruschov en Viena, en junio de 1961 y luego de que se erigiera el Muro de Berlín, muchos diplomáticos estadunidenses sintieron que Kennedy no había enfrentado a Jruschov y que dio la impresión de que su gobierno era débil.

Sin embargo, el Tratado de Prohibición de Pruebas Nucleares fue firmado en Moscú el 5 de agosto de 1963, por el secretario EE.UU. Dean Rusk, el ministro de Asuntos Exteriores soviético Andrei Gromyko, y el ministro de Exteriores británico Lord Home.

Durante los próximos dos meses, el presidente Kennedy convenció a un público temeroso y un Senado dividido para apoyar el tratado. El Senado aprobó el tratado el 23 de septiembre de 1963. Kennedy firmó el tratado ratificado el 7 de octubre de 1963.

El Tratado prohíbe los ensayos de armas nucleares o de otra explosión nuclear bajo el agua, en la atmósfera o en el espacio exterior.

Los ensayos nucleares subterráneos son permitidos siempre y cuando no haya residuos radiactivos que caigan fuera de los límites de la nación que realiza la prueba.

Los firmantes se comprometieron a trabajar hacia el desarme completo, el fin de la carrera armamentista y poner fin a la contaminación del medio ambiente por las sustancias radiactivas.

Treinta y tres años más tarde, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó el Tratado de Prohibición Completa de Ensayos Nucleares. Firmado por 71 países, incluidos los que poseen armas nucleares, el tratado prohíbe todas las explosiones de ensayos nucleares, incluidos los subterráneos.

La Alianza para el Progreso en AL

En 1961, el presidente John F. Kennedy planteó un acuerdo con el fin de mejorar las relaciones entre Estados Unidos y América Latina: la Alianza para el Progreso, la cual proponía un préstamo de 20 mil millones de dólares para los países latinoamericanos que promovieran la democracia y realizaran reformas sociales.

Presentada en un momento crítico de la Guerra Fría, la propuesta fue recibida como una táctica intervencionista.

Aunque la Alianza para el Progreso tenía un fin auténtico de mejorar las condiciones económicas y sociales de los países subdesarrollados, buscaba también que las preferencias políticas de éstos se inclinaran a las formas democráticas y se alejaran del comunismo.

El programa fue firmado en una conferencia interamericana en Punta del Este, Uruguay, en agosto de 1961, por todos los países de América Latina, excepto Cuba.

En un discurso en la Casa Blanca el 13 de marzo 1961 Kennedy reconoció: "Voy a ser el primero en admitir que los norteamericanos no siempre han comprendido la importancia de esta misión común".

Pero al mismo tiempo declaró que "muchos en sus propios países no han comprendido plenamente la urgencia de la necesidad de sacar a la gente de la pobreza y la ignorancia y la desesperación".

Desde el punto de vista de los nacionalistas de América Latina, la alianza nunca fue capaz de superar su identificación con el "imperialismo yanqui".

A principios de 1970 el programa fue visto como un fracaso y es que las naciones latinoamericanas no estuvieron dispuestas a poner en práctica las reformas, sobre todo la agraria. Además de que la cantidad de dinero no era suficiente para todo un hemisferio.

En 1973 la Organización de los Estados Americanos disolvió la comisión permanente creada para poner en práctica la alianza.

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