Litoral

Un crucero.

La playa.

Avenida Costera.

Calle Primera.

Calle Segunda.

Calle Tercera.

Comienza una casa
que no está vacía.

El resto no importa.

Los niños

Al comienzo no lo pensé. Estábamos en una de las dos habitaciones del segundo piso, y bajo la cobija no se escuchaba nada excepto el sonido de los labios, el aliento entrecortado de alguno de los dos, y afuera, un coche ocasional que parecía lejano en la tranquilidad del barrio.
De pronto ella se quedó inmóvil, mirando a nada, girando los ojos en varias posiciones mientras aguzaba el oído. Yo me mantuve quieto a unos centímetros de su nariz, esperando alguna reacción adicional.

Asombro frente al mar

Al lugar donde apuntan los sueños, ven.
Al momento del abrazo salobre
que ondea y se acerca.
¿Qué nos dice?

Ciego te miro donde la piel faltaba.
El amor ahuyenta la espuma
y a lo lejos se oye
la luz de un faro lleno de costumbre.

Nada le falta ya a esta orilla:
ni la brisa que en ti tiene otro nombre,
ni el ruido de los peces que nos palpitan dentro.

La palabra no dicha

Cuánto pesará la palabra no dicha en su momento
que el remordimiento no lava en días.
Esa palabra es un animal ponzoñoso tras la puerta.
Llevaremos un signo en el corazón
hasta la orilla del amor o la amistad
que son también palabras peligrosas
pero eternas.

Carencia

Realizaré lo que imagino.
Si lo alcanzo, seré.
De algún modo
soy el creador de lo que persigo.
Y aunque seguiré siendo carencia,
desde el momento en que lo digo
ya lo estoy realizando.

Las manos y el verano

Quizá fuiste el país natural o sueño de lo que empezaba a ser, no como esta historia que se llora absurdamente en la ventana, ni como la otra, la que garabateaba en una libretita entre un trayecto y otro, mirándome los pies y pensando.

Porque uno puede creer en la lluvia o en la playa, porque los pies la saludan y nos hace sonreír, pero no se puede creer en lo que no es cierto, o en aquello que es un error de algún Dios oculto y mentiroso.

Segundo sueño

Por Sherezada

Estamos sentados frente a frente
te observo sin tapujos
escudriño tus ojos
vuelves a decirme que
¿cómo pudo terminar lo nuestro?
me dices que me amas
yo intento analizar...
torrente de imágenes pasan por mi mente
momentos maravillosos que no han de regresar.
En el fondo anhelo besarte y abrazarte
decirte que no importa nada;
tocas mi mano
te miro a los ojos
vuelvo a ver aquello de lo que me enamoré
te acercas
me besas
mis pies pierden contacto con la tierra
las ideas se desvanecen, sólo te siento
te beso
te abrazo
como en algún otro tiempo
respiro

Lo muy propio construido

Una canción es una pieza ejecutada con ciertos ritmos armónicos llamados música que en muchas ocasiones va acompañada de una letra. Comúnmente dicha letra implica una rima que es la coincidencia de sonidos al final de cada línea o verso. De este modo, gracias a la rima, una letra puede sonar armoniosa, aun y cuando no esté acompañada de música, pues posee su propia música.

Tristeza de hilos de sangre

Por Demiricuos

Hoy tengo una tristeza de tus cabellos enmarañados en mis pensamientos, amor mío. Y es una tristeza de herida porque cada que me detengo a contemplarla sangra, se sale de mí, da cinco vueltas y vuelve a entrar por la luz de mis ojos, donde irremediablemente habitas tú con tus cuatro paredes de oscuridad. Hasta que grito y pataleo con el fantasma imaginario de una sábana blanca de ausencia. Porque me canso y desespero cada que salgo de mí para contemplarme desde lo alto. Y eso es lo que hoy te quiero decir, amor mío.

Un brillo, una estatua

Cuando te escribo
cuando me saludas
aparece algo inesperado
-un brillo, una estatua-
en un lenguaje mudo

Lo que callamos
es más importante
que lo que decimos

Mi cuerpo se incendia
y mi corazón
dueño de su aire
sabe que de la piel
no es asunto

Quién pretende
detener la ola
que regresa al mar