¿Dónde vivir?: anteponen economía a la seguridad

Reducir costos de construcción por parte de desarrolladoras, así como el monto de compra de viviendas, son factores que inciden en el riesgo de residir en una 'bomba de tiempo' en TJ
Archivo Milenio
(Archivo/Milenio)

Tijuana

Según el último Diagnóstico de Riesgos Urbanos de Tijuana, se tienen identificadas al menos 19 colonias que desde la última década han registrado problemas en edificaciones: cañones, laderas, el cauce de un río, topografía accidentada que necesita albergar a más de 1.5 millones de habitantes.

Y a la hora de buscar una casa, el riesgo de colapso por el tipo de suelo, inundación u otro fenómeno natural, es “lo menos importante de lo más importante” a considerar en la lista, esto de acuerdo a la voz ciudadana.

“Primero que nada el precio, después los accesos y ya después si tiene la calidad que requiere para que sea una vivienda adecuada para vivir muchos años… al menos de los que yo sé, se fijan en el precio, lo que puede aportar mensual, no en los riesgos ni en lo que después tengas que aportar”.

No hay que remitirse a los asentamientos irregulares para hablar sobre viviendas construidas en zonas de alto riesgo.

Un deslizamiento de tierra registrado en el 2010 en Laderas de Monterrey, área urbanizada al oeste de Tijuana, destruyó once viviendas, causó daños en al menos ocho casas más (una de ellas del ex senador panista Alejandro González Alcocer) y obligó a la reubicación a casi una treintena de familias.

Un año después, un mal corte hecho por una empresa constructora reconocida a nivel local, provocó la caída de un muro de contención que amenazó con colapsar sobre viviendas en el fraccionamiento La Sierra. La empresa cumplía con la normatividad, al menos en documentos.

Esteban Yee Barba, secretario de Desarrollo Urbano y Ecología de Tijuana, aseguró que en lo que va de la actual administración no se ha otorgado ninguna licencia de construcción en zonas que se considerarían de riesgo.

Y en el caso de Laderas de Monterrey o en Playas de Tijuana, donde nuevos fraccionamientos privados se han asentado sobre terrenos en pendiente, precisó que fueron permisos otorgados en administraciones pasadas.

“Yo estoy muy tranquilo porque en esta administración hemos sido muy cuidadosos con eso, no se han generado permisos en Laderas de Monterrey, donde ya sabemos es latente el problema, para vivienda nueva…Laderas tiene un permiso de hace 20 años, 30 pero una vez que se vinieron los problemas se detuvo todo. Hemos estado en pláticas con el gobierno del estado; traen una inversión de 5 millones de pesos para resolver el problema y proteger las viviendas que están sanas”, expuso.

Agregó que en los últimos tres años, de cuatro a cinco colonias fueron “congeladas”, es decir, que por los movimientos de la tierra y otros factores se restringieron más licencias de construcción para evitar deslizamientos y riesgo en las familias que ya viven en la zona.

"Pero independientemente de que sepan que están en una zona de riesgo ellos deciden construir y como gobierno no podemos detectarlas todas; ya en zonas formales donde tienen un predial, yo me atrevo a decir que no hemos dado permiso en ninguna de las que tenemos detectados, por Montes Escandinavos, Laderas o Vistas Monterrey, sobre todo la parte del Cuauhtémoc Sur”, aseguró.

El investigador del departamento de Estudios Urbanos y del Medio Ambiente del Colegio de la Frontera Norte (Colef), Juan Manuel Rodríguez Esteves, planteó que en este tema, no todo es responsabilidad de los gobiernos.

La situación de emergencia que vive actualmente México a causa de las tormentas ‘Ingrid’ y ‘Manuel’ son corresponsabilidad tanto de las empresas constructoras como de la comunidad que no piensa en el riesgo como un factor determinante a la hora de instalarse en algún sitio.

“Es un círculo vicioso. Yo creo que esa parte reduce el precio; si no metes cuestiones anti-sísmicas, un reforzamiento de muro, un muro más, obviamente va a salir más caro. Yo lo veo como consumidor, va por ahí la cosa… y el desarrollador también pretende hacer negocios y si vendo una casa en un millón de pesos, la puedo vender, pero si la vendo en 800 mil es más fácil vender… por otro lado, porque no está contemplado en los reglamentos de construcción, para qué me voy a echar la soga al cuello vender una cara… y es una cuestión de seguimiento”, mencionó.

El personal de la Dirección de Administración Urbana Municipal, encargada de otorgar y verificar las licencias de uso de suelo y construcción, es mínimo: de los 71 empleados, entre técnicos y administrativos, sólo hay tres inspectores en nómina.

Hay una Ley de Edificaciones para el estado de Baja California, pero no hay un reglamento municipal que aterrice y regionalice la normatividad.

“Es que esa minimización del riesgo está presente en todos los niveles, tanto tú que compras la casa, como el que te la hace, como el que otorga el permiso. Estamos minimizando el riesgo…como pasa mucho tiempo y no tembló mucho en Tijuana, las lluvias son, pero no son muy fuertes, entonces hacen ese tipo de vivienda, al cabo no va a pasar nada en los próximos diez años y la visión cortoplacista no es la misma que en los tiempos de nuestros abuelos que hacían casas para que duraran 100 años…”, expresó.

La señora Rosa Vargas, con más de 50 años en Tijuana, lleva registro de los fenómenos naturales y sus estragos en la vivienda formal de la ciudad: en Aguaje de la Tuna, la cuenca más larga de la zona urbana de la frontera, cualquier lluvia generaba lodazal y filtración del agua.

La familia después se mudó al fraccionamiento Playas de Tijuana, donde el fenómeno El Niño, en 1993, también se filtró hasta el interior de su hogar.

Con residencia en el fraccionamiento Santa Fe, duda mucho que lluvias tan intensas como las de hace más de dos décadas no le generen afectaciones a su nuevo hogar, del cual es propietaria: la ciudad, los fraccionamientos y el presupuesto así lo permiten.

“Pues, mira, no estaba allá, pero estaba en otra casa que se supone que es una zona residencial mejor e igual parecíamos que estábamos inundados porque el agua entraba por las ventanas. Se inundó toda mi casa y en el segundo piso… garantía en una zona u otra no es sinónimo de que no te va a pasar nada cuando hay un desastre de ese tipo”, dijo.

Se solicitó a la Secretaría de Desarrollo Urbano Municipal la cifra de cuántos permisos de construcción de vivienda se han otorgado en los últimos años, así como la zona, para hacer un ejercicio comparativo con el Diagnóstico de Riesgo que tiene publicado Protección Civil desde hace 10 años; hasta la publicación de esta nota, no se había atendido la petición.