La travesía del invidente

La falta de infraestructura que dé seguridad a invidentes es una constante y, aunque el gobierno de BC elaboró un manual de normas técnicas de accesibilidad, éste aún no se publica

Tijuana

Esquivar la calle tapizada de hoyos, cruzar la calle sin ayuda de otro peatón, y subir la siguiente banqueta sin acceso a una rampa, son algunas de las dificultades a las que se enfrenta Leandro Aguirre para acudir a sus clases de escultura.

Hace dos años quedó ciego tras una complicación de la diabetes que padece; la falta de infraestructura en la ciudad es una dificultad para él, narra su esposa Evangelina Romero.

"No es fácil, nada de fácil: nos bajamos en el semáforo, nos venimos caminando, bajamos las escaleras de las vías (del tren), hacemos como una hora 40 minutos (...) nos apresuramos y nos arreglamos y ahí venimos", explicó a Milenio, mientras esperaba a su esposo, quien tomaba la clase.

A pesar de vivir en una zona marginada de Tijuana, al este de la ciudad, Leandro hace un esfuerzo, a sus 62 años de edad, para no dejar de asistir a las clases de escultura y crear figuras a partir de las imágenes de la realidad que quedan en sus recuerdos.

"Me llamó la atención lo del conejo porque como yo soy de rancho, yo miraba muchos conejos y como que se me vino a la mente hacer conejos. Tengo poquito que dejé de ver; tengo dos años", dijo.

La travesía del invidente es la misma al caminar por escuelas, parques, restaurantes, plazas y edificios, platica Paulina Jiménez; ella, acompañada de su perra guía "Penny", tienen que sortear a diario el trayecto a la universidad.

"Un problema muy grande es que, por ejemplo, en la zona del Centro las personas que tienen negocio sacan todo a exhibir afuera (...) vas caminando y aquí está algo y luego le das la vuelta y acá está algo, entonces no tienes ningún lado para caminar; una silla de ruedas no pasa. Unos anuncios que el perro no lo ve y el bastón no lo detecta y te estrellas", dijo.

La falta de infraestructura en la ciudad para brindar seguridad a las personas invidentes es una constante y, aunque el gobierno de Baja California elaboró un manual de normas técnicas de accesibilidad, éste aún no se ha publicado.

Paulina participó en la creación del documento y especifica los puntos con los que se debe de contar para facilitar el traslado de la población con alguna discapacidad.

"Contempla muchísimas cosas que hacían falta y no se aplicaban. Por ejemplo, el pasamanos. Tienen que tener dos con las medidas para cuando se quieren agarrar las personas con sillas de ruedas. La señalización en braille en los lugares públicos; eso es muy importante porque nos ayuda a no perdernos. Vienen las medidas de los pasillos, contemplando el espacio que puede ocupar una persona con perro guía o con bastón", detalló.

En Baja California hay cerca de medio millón de personas con alguna discapacidad física, de acuerdo con el censo del Inegi.