ENTREVISTA | POR MARIANA MARTÍNEZ

Carlos Lagos Empresario

Por primera vez en entrevista, Lagos asegura que no es su proyecto, sino la falta de agua, que amenaza el futuro de la Ruta del Vino

Mi proyecto no amenaza el vino: Carlos Lagos

Carlos Lagos, de grupo Lagza
Carlos Lagos, de grupo Lagza (Víctor Aviña)

Tijuana

Carlos Lagos, propietario de la inmobiliaria Lagza en Baja California, ha sido blanco de duras críticas por parte de la asociación de viticultores de la Ruta del Vino, localizada en Ensenada, donde se produce el 90 por ciento de los vinos mexicanos.

Sin confrontarse, Lagos acepta hablar del proyecto denominado Rancho Olivares, que ha generado los señalamientos, e incluye a corto plazo un hotel de lujo de 45 habitaciones, para en dos años ir agregando villas con vinícolas, olivares, tiempos compartidos y una especie de "pueblito".

Encabezados por el líder de los viticultores, Hugo D'Acosta, sus críticos aseguran que el proyecto asentado en plena Ruta del Vino atenta contra la vocación de la zona, y la poca disponibilidad de agua se agudizará de realizarse por aumentar la densidad de población.

Por primera vez en entrevista, Lagos asegura que no es su proyecto, sino la falta de agua, que amenaza el futuro de la Ruta del Vino. De no lograrse acuerdos para ordenar el desarrollo y dotar de agua a la zona, no sólo su inversión, sino todos los proyectos de la región, están destinados al fracaso.

¿Que te gustaría aclarar a la opinión pública?
Que nosotros [Lagza] vamos a invertir dinero, nosotros vamos a arriesgar dinero; por lo menos queremos que nos valoren, no que nos estén diciendo toda esa bola de mentiras.

¿Y cuánto quieres que te valoren? ¿Cuánto es el proyecto, el valor inicial?
Pues la inversión inicial, de lo que es el hotel, estamos hablando de 15 millones de dólares como primera fase del proyecto, en los primeros dos años.

¿Y después?
Y después, no es por presión de ellos, pero si no hay agua, esto va a quedar en un anteproyecto como está ahorita. Después sí está considerado tiempos compartidos, sí queremos hacer una villa, sí queremos hacer un pueblo donde la gente pueda ir a tener actividades de pueblo, donde pueda haber casas de campo con ese nivel, otras vinateras, una ruta de vino interna. La verdad es que es un anteproyecto y sueño si hay agua. Entonces nosotros tenemos agua para la primera fase y lo demás tenemos que esperar.

"Sin agua no hay ni proyecto ni viñedos"


No eres el único que depende totalmente del agua...
Hay mucho pero mucho trabajo qué hacer en el Valle de Guadalupe. El gran problema es la falta de agua. Este proyecto nomás vamos a llegar a la primera fase si no se soluciona de fondo el tema del agua. El tema del agua le va a pegar a proyectos como este y le va a pegar a proyectos de seguir creciendo en el tema de viñedos. Este es el proyecto que yo voy a hacer y necesitamos juntos solucionar el tema del agua: sin agua no hay ni proyecto ni viñedos, digo, porque no lo quiero decir pero hay muchos vinos que están salados y están salados porque está en crisis el agua. Si son 6 mil hectáreas están explotadas, no sé, ¿mil 500?, ¿mil 600? Teniendo agua hay 4 mil hectáreas más, 3 mil hectáreas más; el más grande es Cetto y tiene mil 600... imagínate el reto, hay para que hagan otros dos Cettos. Es un gran reto.

¿De donde vas a sacar el agua para tu proyecto?
Pues hemos estado trabajando, nos juntamos grupo Cetto, grupo Jersey, otro señor... Salvador Jiménez, nosotros, juntos sumamos alrededor de 2 mil 500, 3 mil hectáreas del Valle. Juntos hemos hablado con diferentes autoridades, el director de Conagua, el gobernador; hemos puesto trabajos para estudios para traer diferentes soluciones de agua, desde ver cómo se hace la desaladora en Ensenada para que no se le siga sacando agua al Valle, desde poder traer agua del Río Colorado; otra propuesta que han hecho son las aguas residuales de Tijuana. Acaba de estar el director de Conagua aquí nacional y nos dice 'los apoyo, pero aquí hay un costo' y yo no veo que nadie levante la mano.

"Yo no me estoy metiendo al patio de su casa"

Entre las críticas que han surgido está la densidad de población...
Yo voy a pedir el cambio de uso de suelo de agrícola a mixto cuando llegue el momento, cuando ya tenga el proyecto del hotel, cuando ya empiece como cualquiera a solicitar mi permiso, mi trámite, y voy a empezar con el hotel. Yo soy el primero en oponerme en que alguien haga vivienda de interés social. Por principio va contra lógica de negocio y por segundo, nos afectaría a todos, porque estamos hablando de casas de alrededor de 5 millones de pesos, promedio, que va a tener su huerto de olivos, su huerto de viñedo para el americano y para el nacional. A mí me conviene que haya un orden, porque si no hay orden, si se nos escapa y alguien empieza a hacer casitas, yo no voy a poder vender casas de 5 millones de pesos. Además no soy el único proyecto de ese tamaño; hay varios proyectos. Está Bruma, Cuatro Cuartos, y que a todos les aplaudo y a todos les deseo éxito, el que haya proyectos como el de ellos y el de nosotros le da valor agregado al Valle de Guadalupe. Ellos [sus críticos] son pequeños vinateros y están organizado, y ellos traen su perspectiva y su lógica para el Valle, pero en esa, pues también habemos otros actores que también necesitamos participar. No es su casa, yo no me estoy metiendo al patio de su casa.

¿Has tenido oportunidad de presentarte con ellos y presentar tu proyecto?
No, porque no son autoridad; yo nunca les he pedido que me presenten sus proyectos ellos a mí. No son siquiera la mayoría. Yo creo si hablamos en número de tierras, si sumas a lo que es Cetto, Domecq y hay otros más deben ser 80, 85 por ciento de las tierras que producen uva y vino en el valle, esos no están en contra del proyecto este, entonces creo yo que si hablamos de número de tierras y del potencial, yo no creo que sumen, no sé, 200 hectáreas, sumando todos los que dicen que se está atentando contra el Valle. Me impresiona la desinformación que ellos están generando.