Entre los mil y un disfraces para “cocinar” alegría

Luz María, siempre rodeada de sus personajes favoritos, ha aprendido a combinar la comedia y la cocina para salir adelante desde su llegada a Tijuana hace seis años.

Tijuana

La güera, doña Lucha, la generala, y caperucita, son algunas formas como los clientes y amigos conocen a Luz María, una mujer de 50 años para quien la cocina y la comedia se han convertido en su sustento.

El despertar y levantarse a las 05:00 horas no implica un sacrificio para ella, pues hace lo que más le gusta: cocinar los platillos que aprendió desde los seis años y por lo que cambió la escuela a los 12, platica.

"Yo soy cocinera, mi mamá me enseñó, dejé la escuela por hacer tamales."

"Vendo tamales, hago atole, limpio casas, hago flanes, buñuelos, chiles rellenos y comidas de las que quieran. La gente es bien noble, te recibe con los brazos abiertos; luego, luego una señora me dejó vivir en su casa y otra me consiguió trabajo", recuerda de su llegada a Tijuana.

Después de que lo único que acompañó a Luz María desde Michoacán, fue una caja de cartón en la que traía objetos personales, la vida le trajo sorpresas al encontrarse con gente que le ayudó a descubrir su otra "vocación".

Los fines de semana después de limpiar casas, acude a un bar-restaurante, en el que es mesera y ofrece un espectáculo con chistes para todas las edades.

Orgullosa, detalla sobre los disfraces que adornan su recamara pequena y que le recuerdan que cada dia hay un motivo para sonreir.

"Tengo de soldado, de policía, de mimi, blancanieves. Tengo una faldita que es traje de baño y así me voy con él a la calle a trabajar, a vender tamales; cuando voy de mimi muchos niños me compran muchas cosas porque les digo 'cómprenme tamales porque tengo que mantener a Mickey mouse'", narra bromista.

Aunque puede convertirse en una vaquera, vikinga, bailarina; mientras trabaja contando chistes blancos, es el vestido y las orejas de Minnie Mouse su disfraz favorito.

"Llegué a Tijuana y tuve la oportunidad de volver a la niñez y tengo muchas ilusiones de ir a Disney"

"Me gusta porque de niña veía muchas caricaturas y nunca tuve muñecos, ya los fui coleccionando, pero me casé y ya no pude", manifiesta.

Sin un peso, pero con las ganas de vivir el "sueño americano" se instaló en Tijuana; ciudad que dice, le trajo la buena suerte.

En las relaciones por las múltiples actividades que realiza, ha conocido a funcionarios, artistas y hasta deportistas.

"Una vez fui a un evento de unos periodistas, me invitó una periodista y me dejó ahí y yo estaba comiendo y me dice una: 'oiga, compañera ¿En qué medio trabaja usted?' y yo le contesté 'en medio de la cocina porque yo vendo tamales', '¿Qué no eres periodista?' y le digo, 'No, mamacita, me invitaron pero leo el periódico' (risas) eso nunca se me va a olvidar", platica.

Por los tamales de espinaca con queso y el atole de sabores, se le conoce a Doña Lucha, quien espera pasar décadas dedicándose a la comedia para "regresar" algo de lo que la gente en Tijuana le ha dado.