Para los migrantes, el nuevo año es igual al anterior

Después de su desalojo de la plaza conocida como "El Mapa", migrantes en Tijuana recibieron el 2014 expuestos a la intemperie y al hambre, pero algunos conservan la esperanza de recibir ayuda

Tijuana

Para los migrantes e indigentes que habitan la canalización del Río Tijuana, conocida como "El Bordo", ni la celebración del Año Nuevo ni cualquier otra festividad no hace la diferencia en su vida cotidiana.

Después de su desalojo de la Plaza Constitución, mejor conocida como "El Mapa", recibieron el año nuevo expuestos a la intemperie y al hambre, pero algunos conservan la esperanza de recibir ayuda.

Muchos son parte de las más de 500 personas que durante cuatro meses ocuparon un campamento en esa plaza y que tras su desalojo a finales de diciembre regresaron a las alcantarillas, bocas de tormenta y los refugios hechos con materiales de desecho, conocidos como "ñongos",

Sólo 30 aceptaron la oferta de internarse en algún centro de rehabilitación o regresar a sus lugares de origen. El resto se trasladó al canal, con la esperanza de recibir ayuda de quienes hacen labor social.

Irma, migrante sin hogar, externó su desacuerdo con las acciones tomadas y expresó las necesidades de la mayoría que habita el canal.

"No está bien porque somos personas que estamos necesitando. Ahora sí gracias a esas cosas que hicieron ellos estamos viviendo en el canal. Si nos pueden apoyar dándonos cobijas, estaría muy bien, porque necesitamos todos. No dejan que puedan llevarnos cosas, pero es bueno que nos puedan dar porque habemos personas que no tenemos ni como taparnos, que nos den cobijas y todo eso", dijo.

José, quien se refugia en uno de los hoyos del canal, también expresa su necesidad y descontento por el desalojo de que fueron objeto.

"Estuvo mal, muchas personas necesitábamos estar ahí, no tenemos dónde llegar y ya se mira más duro estar en otro lado como en el canal. Es una cosa que nadie la visita, es un lugar que nadie lo puede visitar porque la policía no los deja. Me gustaría que nos apoyen de esa manera, que nos den unas cobijas y alimento, que es lo que más necesitamos, agua, comida y Dios los va a bendecir toda su vida", expresó.

Para los migrantes y habitantes del canal del Río Tijuana, este año nuevo comienza igual que como finalizó el anterior: con frío, hambre y sin hogar.