Las lluvias “arrastraron” a un viejo conocido a El Bordo

La vida en el Bordo no es fácil y menos con lluvias, recuerda Marco Antonio, un hombre que ahora ve de lejos el lugar que fue su hogar tras su deportación.

Tijuana

Las lluvias del fin de semana motivaron a Marco Antonio, Leticia y sus tres hijas, a llevar calor a los deportados: menudo, agua y café.

"Es duro vivir aquí, el frío, toda la gente aquí. Vivía con frío y comía de lo que nos traían a veces aquí, también", narra.

Un mes bastó para que Marco Antonio no olvidara como es la vida en la canalización del Río Tijuana, conocida como el Bordo, junto a otros hombres que tuvieron el mismo sueño alguna vez.

La llegada a Tijuana en el verano de 2010 por su deportación, complicó los planes de superación su familia conformada por Leticia, su esposa y tres hijas que entonces tenían 12,10, y ocho años de edad.

"Es muy triste la vida que pasó aquí con ellos, sí es difícil porque ¿Te imaginas? Él sufrir aquí con todos ellos el frío, el hambre, muchas cosas pasaron", enfatiza Leticia.

En Tijuana Marco Antonio encontró la estabilidad y se dedica a la venta y compra de carros, tiene un sustento que le permite ayudar a quienes como él, tomaron el Bordo como su hogar.

"A mí ahora no me costó mucho que me quedaran cinco mil pesos de un carro que vendí, venir a regalárselo aquí a ellos", platica.

Hombre de pocas palabras, Marco Antonio se despidió de lejos de los habitantes de El Bordo, quienes agradecieron con un gesto indiferente el desayuno.