Sin garantías, grupos vulnerables en Tijuana

Detenciones arbitrarias y agresiones están a la orden del día, sin que se vislumbre una solución; en lo que va del año, la PDH ha recibido 614 quejas contra agentes policíacos
Madres de migrantes buscan reencontrarse con familiares desaparecidos
(Nacho Reyes)

Tijuana

La Secretaría de Seguridad Pública de Tijuana es la corporación con mayor número de quejas en la ciudad; los grupos vulnerables, principalmente migrantes y la comunidad transgénero, son sus principales víctimas.

Detenciones arbitrarias y agresiones están a la orden del día, sin que se vislumbre una solución en el corto plazo.

En lo que va del año, la Procuraduría de Derechos Humanos (PDH) ha recibido 614 quejas contra agentes policíacos.

Bárbara, una mujer transgénero, decidió dejar de trabajar y salir de su casa, al menos hasta que el hambre se lo permita.

En menos de un mes fue detenida en tres ocasiones por policías que la golpearon, humillaron e incluso le dieron descargas eléctricas. Sin trabajo, dinero ni apoyo, prefiere pedir comida en un refugio pero tiene miedo porque en ese lugar también hay oficiales.

"Yo dejé de ir porque me encontré a los policías sirviendo ahí, de civiles claro. Se burlaron de mí y fue el último día que yo fui al desayunador del padre Chava, y dije '¡ya no quiero encontrarlos, ya no quiero encontrarlos ahí! ¡Los odio; tanto ellos me odian a mí como yo los odio a ellos! No los quiero encontrar frente a mí'", expresó.

Su delito, según los agentes, es no tener identificación. La acusan de faltas a la moral por vestirse como mujer. Al igual que otras mujeres transgénero que viven en la zona de tolerancia de Tijuana, es obligada a pagar alrededor de 200 pesos para evitar ser detenida.

Las agresiones en contra de los grupos vulnerables son un problema de años que no ha tenido un solución definitiva: defensores de migrantes han denunciado la persecución de la que son objeto cientos de migrantes y deportados que llegan a esta ciudad.

Manuel es un ejemplo de ello. Fue deportado hace un año de Los Ángeles, California a Tijuana. Dice que ya perdió la cuenta de las veces que ha sido detenido y que, en una ocasión, un policía lo golpeó en las costillas hasta que el dolor lo dobló.

"Nos agarra la migración en el trabajo y a veces uno no lleva la cartera o algo. Hasta yo me sorprendo porque cuando te das cuenta, ya está la patrulla. Un amigo sí corría pero le dije 'no hay quecorrer, no traemos delitos ni nada' y dice 'ya ves güey, por tu culpa, ahí están las consecuencias'. Nos dieron 18 horas. Mejor yo ya me quiero ir de aquí, no sé pa' donde pero no quiero estar aquí en Tijuana", lamentó.

La directora de Quejas de la PDH, María Isabel Herrera Covarrubias, advierte que los abusos no sólo son responsabilidad de los policías, sino también de los jueces municipales y del sistema en general que perpetúa este tipo de prácticas al dejar en la impunidad las agresiones.

"Esos hombres y mujeres se alquilaron para cuidar la ciudad y eso no se dice, y se tiene que decir. Ahora esos hombres y mujeres, si el sistema no los preparó, los tenemos que empezar a preparar. Nosotros tenemos un parámetro del Inegi: por cada persona que denuncia, eso quiere decir que 100 no han denunciado. En base (sic) a las quejas que tenemos, es por cada persona 60 no están denunciando en Tijuana", reveló.

Herrera Covarrubias señaló que las corporaciones, a pesar de contar con un reglamento que especifica cómo proceder en las detenciones, carecen de protocolos en materia de derechos humanos.

En el último año, la PDH reforzó la aplicación de talleres para las policías locales de los cinco municipios del estado. Sin embargo, advirtió que mientras las autoridades no mejoren la formación de los agentes, el trabajo sólo queda en "paliativos".