REPORTAJE | POR KORINA SÁNCHEZ S.

La esclavitud moderna existe en Baja California

Trata de personas

La faceta más rentable es el trabajo sexual; varias redes de proxenetas operan en Tijuana, mientras que Popotla es otro punto "rojo"

Los tratantes les cobraban derecho de piso para dejarlas trabajar, con la garantía de darles un lugar en las calles Corregidora y Circunvalación.
(Andrés Lobato)

Tijuana

Por 18 años, Gloria se dedicó al trabajo sexual para mantener a su familia. Proveniente de la Ciudad de México, buscó sin éxito el "sueño americano" y, sin preparación, la única opción que, dijo, tuvo en Tijuana, fue ejercer este oficio en la Zona Roja de la ciudad.

A sus casi 50 años y con su nieta en brazos, recuerda el oficio con el que por casi dos décadas consiguió el sustento para sus tres hijos, que entonces tenían dos, cuatro y ocho años.

"Intenté cruzar para el otro lado pero desafortunadamente no lo logré y las circunstancias, a veces uno no espera, no piensa las circunstancias de la vida. Tuve que hacer este trabajo y no me quedó de otra porque con un sueldo mínimo no puede uno sobrevivir, y yo tenía que ayudar también a mi familia, y con tres hijos, pues, no me quedó de otra más que quedarme aquí", argumenta.

Pero Gloria también recuerda con dolor cómo conoció a decenas de jovencitas que junto a ella ofrecían los servicios sexuales obligadas por proxenetas, y que ahora identifica como la trata de personas que existe en Baja California.

"Algunas jovencitas que en realidad no quieren, no les gusta este trabajo y las tienen obligadas...cuando tienen la primera oportunidad, ellas se van, se escapan. Pocas muchachitas que han venido obligadas lo hacen por unos días pero se van", narra.

Según el Centro Binacional de Derechos Humanos (CBDH), en Tijuana hay presencia de redes de tratantes de personas, provenientes de Puebla y Tlaxcala.

El director de la organización, Víctor Clark Alfaro, explica que la "esclavitud moderna", cuya faceta más rentable es el trabajo sexual, ha mutado en la última década.

"A principios del nuevo milenio observamos que ya no eran redes de individuos que por sí mismos se movían en ese medio, sino que empezaron a aparecer organizaciones más complejas...comenzaron a mutar las formas de organización de los proxenetas", subraya.

Otro punto conflictivo en Baja California por ser zona turística es Popotla, en el municipio de Playas de Rosarito, localizado a 25 kilómetros al sur de Tijuana.

Los bares-cantantes y centros nocturnos en los que trabajan mujeres ofreciendo espectáculos semidesnudas, son focos rojos de que puede estar ocurriendo este fenómeno, admite el director de Seguridad Pública en ese municipio, Eduardo Montero Álvarez.

"Definitivamente el lugar más delicado en ese aspecto es el bulevar Popotla. En últimos meses, estoy hablando de seis meses a la fecha, se abrieron varios centros nocturnos que se dedican a la cuestión de 'table dance' y eso, en donde se presentan ese tipo de delitos. Incluso hemos tenido pláticas con las autoridades federales para que tomen cartas en el asunto", dijo.

Resultados de la Ley Contra la Trata de Personas
De 2011, cuando se promulgó la Ley contra la Trata en Baja California, al tercer trimestre de 2013, en esta entidad se detectaron 139 víctimas de explotación laboral y sexual, según reportes de la Unidad Estatal Contra Trata Humana, de la Procuraduría General de Justicia del estado (PGJE).

Derivado de las denuncias de las víctimas se detuvo a 73 presuntos responsables; 53 de ellos están en prisión y cuatro tienen sentencia.

Al respecto, el presidente del Congreso local, René Mendívil Acosta, consideró que nadie debería dedicarse al trabajo sexual; sin embargo, afirmó que no se trabaja en la legislatura en un punto particular para abatir la trata de personas.

"Por supuesto que lamentamos que se tenga que estar ejerciendo la actividad y muchos menos donde no hay un evidente control por parte de la misma autoridad. Hasta este momento no es tema de agenda en el Congreso de Baja California", enfatiza.