"El destino final no es EU"

Más de 5 mil 800 migrantes han muerto en su intento por cruzar la frontera en los últimos 19 años; connacionales honraron la memoria de quienes vieron en EU su “tierra prometida”
El padre Pat Murphy, director de la Casa del Migrante del Padre Scalabrini en Tijuana
El padre Pat Murphy, director de la Casa del Migrante del Padre Scalabrini en Tijuana (Krystel Gómez)

Tijuana

Miles de migrantes han fallecido en su intento por cruzar la frontera y llegar a los Estados Unidos.

Aunque los restos de muchos de ellos jamás fueron localizados por sus familiares, sus paisanos, los que también cruzaron ese calvario, los recuerdan en estas fechas.

No sólo fue Día de Muertos, también entre octubre y noviembre se recuerdan los primeros días del Operativo Guardián hace 19 años, cuando Estados Unidos reforzó su frontera para evitar que más mexicanos ingresaran de manera ilegal, aún cuando les costara la vida.

Durante una misa celebrada en honor de todos los hermanos mexicanos que no lograron cumplir el “sueño americano”, el padre Pat Murphy, director de la Casa del Migrante del Padre Scalabrini en Tijuana, instó a los migrantes y deportados a que reflexionen sobre el verdadero camino de la vida.

"El destino final no es Estados Unidos. A veces pensamos que es el cielo pero yo he vivido toda mi vida allá y no es el cielo, a veces parece el infierno".


"Todos somos peregrinos en este mundo y no es nuestro destino final. El destino final no es Estados Unidos. A veces pensamos que es el cielo pero yo he vivido toda mi vida allá y no es el cielo, a veces parece el infierno. ¿Cuál es nuestro destino final? El cielo”, expresó.

Vicente Espino es uno de los cientos de deportados que actualmente reciben refugio en la Casa del Migrante. Fechas como el Día de Muertos y otras festividades pasan en silencio durante sus días y es que su familia está en Guerrero, pero su esperanza está en el país del norte.

“Me sacaron de allá adentro, por querer sacar adelante a mi familia y buscar un futuro para que sigan adelante mis cuatro hijos, y pues acá nosotros tenemos poco trabajo y como no estoy preparado, la verdad lo siento muy difícil para ganar dinero. El destino que yo agarré es para el otro lado pero no pude”, comentó.

Aunque sabe de los riesgos que implica cruzar de manera ilegal la frontera, constantemente observando las cruces que simbolizan a los desaparecidos y fallecidos, y cada vez pasa más tiempo sin ver a los suyos, vivos o muertos, no baja la guardia de llegar al que considera su destino final: Estados Unidos.