Una década dedicada a la reconstrucción

A pesar de que las instrucciones de la federación fueron apoyo total a los damnificados, la familia de Julia no recibió ninguno, ni siquiera de su gremio: el SNTE

Tijuana

Una década tardaron Julia y José Luis Sánchez para reconstruir el hogar que se llevó la lluvia de enero de 1993, recuerda ella mientras observa las fotos con las que revive el desastre ocurrido hace dos décadas.

“Costó más de 10 mil dólares, pero no lo hicimos inmediatamente, tardamos como desde el 93 al 2003, poco a poco”, dijo.

El patrimonio ubicado en la colonia Cubillas, una casa de un piso y de concreto, que habían conseguido trabajando como maestra y él en el comercio en Estados Unidos, quedó reducido a nada.

“Fue un impacto tremendo para mí ver cómo la colonia, que yo siempre había estado viviendo aquí, que me impresionó que dije ‘esto no puede estar pasando’, y lo peor, que en menos de una hora me quedé sin casa, sin nada, sin ropa, zapatos, cama, mis documentos. Todo lo habíamos perdido en menos de una hora”, narró a Milenio quien fuera damnificada hace 20 años.

Los integrantes de la familia Sánchez Sánchez fueron parte de las 5 mil personas que quedaron sin hogar la madrugada del 6 de enero de 1993, cuando por falta de infraestructura, miles de hogares quedaron sepultados por las lluvias torrenciales, hace ya 20 años.

“Yo me desperté porque fui al baño, entonces al ver que del escusado salía el agua, me alarmé y dije 'significa que el registro algo tiene, por eso corrí al patio y mi sorpresa fue mayor cuando vi que la tapadera del registro de cemento, estaba hacia arriba como fuente”, expresó.

A pesar de que las instrucciones del gobierno federal fueron apoyo total a los damnificados, la familia de Julia no recibió ninguno, ni siquiera de su gremio: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).

“Y metí solicitud a mi sindicato, a ver si me adjudicaban alguna vivienda, pero no. Jamás me contestaron, no me dieron ningún apoyo”, explica con tristeza la profesora ahora jubilada.

Un recorrido a la reconstrucción, que duró 10 años, fue el que emprendieron Julia y José Luis, acompañados de sus hijos Sayet y Marlon.

Ahora viven todavía en la colonia Cubillas, pero dicen, con una casa “reforzada”, preparándose para la temporada de lluvias en el invierno de este 2013.

[b]Sufren en fraccionamientos cuando llegan las lluvias[/b]

Mientras tanto, en el otro lado de la ciudad, una constante de las familias que viven en departamentos edificados por constructoras que ofrecen servicio de interés social, es el miedo cuando llegan las lluvias.

Patricia López, quien ha vivido desde hace 20 años en la parte baja de un edificio de cuatro pisos en el fraccionamiento Villas de Baja California, ha visto cómo, por la humedad, se desgaja una barda año con año cuando llegan el invierno.

“Cuando llueve, truena la barda. Nomás estamos con el miedo que se nos va a venir la barda encima. Nomás esperando pues a ver a qué horas”, dice Patricia, respecto a la barda de tres metros de altura.

No obstante estás dificultades, el Infonavit afirma que las viviendas se construyen para toda la vida, según palabras del delegado en Baja California, Alejandro Arregui Ibarra.

“No pues, estará (la vivienda), esperemos que esté para toda la vida, esa es la esperanza del trabajador al acceder a su vivienda”, dijo.