Se agrava deslizamiento en Terrazas de la Presa

Ocho familias han dejado su propiedad, otros temen por su patrimonio ubicado en zona de riesgo; Protección Civil recorre el lugar y entrega oficios de evacuación a familias que permanecen

Tijuana

De la noche a la mañana, tres familias perdieron su casa por un deslizamiento de tierra que amenaza otras 14 viviendas del fraccionamiento Terrazas de la Presa, fenómeno que en menos de 48 horas se agravó sin que se hayan encontrado las causas que lo generaron.

La mañana del miércoles, María Luisa Gleason observó unas grietas en su propiedad por la que pagó más de un millón de pesos, y para el jueves se había visto obligada a salir ante la amenaza de derrumbe inminente. Las fisuras se habían convertido en zanjas que llegaron a otras viviendas y que atraviesan la ladera sobre la que está construida. 

Del miércoles al viernes los surcos alcanzaban más 200 metros de largo por tres de ancho por  tres de profundidad. En unas cuantas horas tuvo que conseguir dónde refugiarse y llevar sus pertenencias porque su casa, en la que vivió tanto tiempo quedó inhabitable. 

“Puras evasivas no dan soluciones, yo pido solución para este caso que estamos viviendo que dejen de dar permisos de construcción sin escrúpulos, que puras evasivas no dan soluciones, que dejen de dar permisos de construcción sin escrúpulos, que tengan un poco de conciencia y se fijen qué tipo de construcciones necesita nuestra Tijuana, que no permitan ya más a los desarrolladores, hacer en terrenos de rellenos, porque vean el caos que provocan”, lamentó.

Unos pisos se inclinaron hasta en 45 grados y otra parte se hundió tres metros, y aunque pudiera repararla deberá esperar a que se determine si el suelo donde está construida soportará el peso y el lugar es apto para un fraccionamiento, pues ella misma señala que el terreno es un relleno.

La Dirección de Protección Civil de Tijuana colocó sellos rojos en 14 casas aledañas de calles abajo, en los que advierte del riesgo inminente de derrumbe.

José Antonio Torres y su familia no se han retirado de la zona de riesgo. Comenta que cuando llegaron a vivir a este fraccionamiento no había antecedentes sobre problemas de tierra y ahora los surcos en la tierra son incontables, no han dejado su casa porque no les han garantizado que la vigilarán.

“Estamos en peligro, ahí lo que nos están diciendo ellos es que estemos alertas, para que no nos agarre desprevenidos, que no nos durmamos en nuestros laureles, o sea si dices ya pasó ahí que quede, esto no va a quedar de ahorita esto va a tardar un rato. Tenemos margen porque tenemos un espacio no está pegado a la barda, malo las personas que están pegadas al cerro, sí alcanza a darnos chance de pérdida de reaccionar”

Lucio Amézquita es otro de los residentes que no han dejado su hogar. Asegura que no le han garantizado que su casa cuidada, advierte que aunque siguen derrumbándose casas arriba, no tienen pensado irse.

“Preocupados tenemos que estar pero hay que estar conciente de lo que pueda suceder, si estar pendiente pues y que sobre todo el municipio actúe rápido, porque si llueve aquí va a colapsar, el primer lugar lo que deberían de tener es un cordón policial para que no lleguen “ratas” a las casas, afuera para que cuiden alrededor. Si esta tierra se baja se colapsa esta tierra va arriba de las casas, son millones de toneladas las que están aquí, imagínese nada más”, refirió.

El subdirector de Protección Civil de Tijuana, Antonio Alfaro, informó que se hará un peritaje para determinar las causas del deslizamiento que obligó a la evacuación de las familias residentes de las casas más dañadas.

“Por las condiciones  que guarda el terreno, pues vamos a estar muy al pendiente, mantener un monitoreo constante, en tanto no el suelo se estabilice, ya sea de manera natural, o se presente un proyecto para la estabilización de la zona debidamente autorizado por el ayuntamiento a través de la Secretaría de Desarrollo Urbano y de la Dirección de Administración Urbana”

Detalló que el personal de la dependencia vigila la zona, además de que agentes de seguridad privada impiden el acceso a la zona de laderas y la policía municipal vigila que no entre nadie a las casas deshabitadas.