Reforma, un estrangulamiento fiscal para la cultura

El economista criticó además la disminución del presupuesto de cultura por parte del gobierno federal

Tijuana

Después de que se redujo en 1.3 por ciento el presupuesto para el subsector de Cultura en este 2013, la Cámara de Diputados aprobó un total de 16 mil 434.92 millones de pesos para el gasto en cultura.

El doctor Ernesto Piedras es economista; tiene una especialidad en Industrias Culturales. Él nos comenta sobre esta disminución relacionada con el presupuesto de cultura por parte del gobierno federal.

“Yo creo que nos viene muy mal en muchas dimensiones. Yo ubico a la cultura en dos grandes dimensiones: una es aquella que corresponde a las industrias culturales, que es rentable, que va en los mercados y no requiere de presupuestos, pero la cultura frecuentemente no tiene ese retorno económico. Escuchamos estas noticias de recortes presupuestales a la cultura… algo que como país hemos identificado como necesario”, expuso.

“Llama la atención que el Plan Nacional de Desarrollo tiene como uno de sus ejes rectores a la cultura. Siento que hay un doble discurso, que preocupa mucho en cuanto qué vamos a hacer con la cultura. ¿Realmente es importante? ¿Es realmente central para la vida nacional, o es suntuario y se le puede quitar así el presupuesto?”, cuestionó.

La reforma hacendaria propuesta por el gobierno federal puede tener en la cultura a una de sus víctimas. El proyecto abre en los estados del país la posibilidad de cobrar impuestos hasta del 8 por ciento por boleto pagado para asistir a espectáculos públicos como conciertos, ópera, entre otras actividades, exceptuando el teatro y el circo.

“La cultura vale más por lo social, por lo estético, por las tradiciones que representa, pero tiene una dimensión económica cada vez que hay un montaje teatral. Hay gente que trabaja, hay una cadena económico-cultural muy importante; es de aproximadamente el 7 por ciento del Producto Interno Bruto”, explicó.

“Entonces por una parte les restas los recursos para tener más actividades y las que ya están las empiezas a gravar fiscalmente. Es una suerte de estrangulamiento fiscal hacia la cultura. Insisto, es un momento para definirnos como país…a la sociedad, a la academia, a los creadores, ¿nos importa la cultura? ¿Queremos más cultura? La pregunta es: ¿cómo lo vamos a hacer? Más ingresos, siempre y cuando el impuesto tenga un retorno. Aquí le estas quitando recursos a esas actividades que dependen del recurso presupuestal”, añadió.