Reconstruyen su vida pasajeros de “vuelo migrante”

Treinta mil 600 pesos significaron un “volver a empezar” para diez mexicanos deportados de Estados Unidos y que en la frontera de Tijuana no encontraron la manera de sobrevivir

TijuanaCiudad de México

El abrazo que se dieron Héctor Sánchez y su madre Anastasia en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, le dio conclusión a un viaje que por 17 años emprendió el guerrerense en busca del “sueño americano” que se interrumpió una vez que fue deportado.

“Al principio todo bien pero después de cuatro años, una desesperación como madre, ya no sale (del país), ya no, lo voy a tener bien amarrado…”, fueron las palabras de la madre, de oficio enfermera, después de tener a su hijo en los brazos, por primera vez en años.

La jornada de Héctor comenzó este martes a las tres de la mañana, en un albergue para migrantes de Tijuana. Todo era expectativa para diez mexicanos, la mayoría deportados de Estados Unidos, y que volverían a su ciudad natal en un “vuelo migrante”, un programa de traslado aéreo auspiciado por la Comisión de Asuntos Fronterizos del Ayuntamiento de Tijuana.

Cada mes, llegan a Tijuana más de 4 mil migrantes como ellos, que creían haber alcanzado el sueño americano pero las políticas migratorias acabaron con esa ilusión que tampoco pudieron recuperar en la frontera.

Una bolsa de treinta mil 600 pesos significaron en el pase de abordar para estos connacionales que de acuerdo al director del Desayunador del Padre Chava, el padre Ernesto Hernández, es un “volver a vivir” que se veía casi imposible cuando regresaron a México por esta frontera.

“Hoy tenemos diez personas…y cada uno quiere continuar esta historia, habiendo aprendido de lo que ha pasado y llevando una esperanza que para muchos en algún momento se perdió”, comentó.

[b]Regresan a casa[/b]

Juan Tinajero, vivió una década en Estados Unidos y ya no pudo cruzar la frontera; también viaja Benjamín, que ha estado en la cárcel por volver a Estados Unidos después de que lo deportaran más de tres veces.

Fernando vuelve a casa en la Ciudad de México, después de ser engañado por un grupo de hombres que lo sometieron a trabajos forzados y lo abandonaron en medio de la nada.

El protagonista de esta historia es Héctor Sánchez Parra, quién busca cambiar el rumbo de su vida; estudiar una carrera, hacer un patrimonio, conocer a su hijo mayor que vive en Guerrero y algún día reencontrarse con el hijo de doce años que dejó en California.

Las tres horas de vuelo rumbo a la Ciudad de México le parecieron eternas, entre emoción e incertidumbre. Una incertidumbre que se fue disipando, aún a pesar que para muchos el viaje no termina en el aeropuerto de la Ciudad de México pues deben tomar un camión rumbo a su ciudad natal.

Pero Héctor no piensa obedecer a su madre ni lo que recomiendan autoridades; no olvida que en Tijuana tuvo que pasar noches enteras en la canalización del Río Tijuana y estuvo en la cárcel 4 meses por un delito del que fue absuelto.

Luego de un tiempo con su familia desea volver un día a la frontera y regresar un poco de la generosidad que encontró.

[b]El último viaje[/b]

Los diez mexicanos que abordaron el vuelo 816 con itinerario Tijuana-Ciudad de México fueron los últimos beneficiados con el programa de traslado aéreo que impulsó la Comisión de Asuntos Fronterizos del ayuntamiento de Tijuana, en conjunto con una aerolínea de tarifas especiales. 400 mil pesos que se tradujeron en cerca de 460 retornos.

“Espero que no sean los últimos… para que muchos de los repatriados y migrantes, personas que tengan la idea de cruzar a Estados Unidos no lo hagan, a lo mejor se gana un poquito más pero qué mejor que estar con su familia”, instó la regidora María Luisa Sánchez Meza.