Personas con discapacidad: una fuerza laboral sin oportunidades

Aunado a la carencia de empleo, los discapacitados en Tijuana luchan contra la falta de infraestructura adecuada y el deficiente servicio de transporte
Personas con discapacidad se enfrentan a pocas oportunidades de contratación
Personas con discapacidad se enfrentan a pocas oportunidades de contratación (Marcos Morales)

Tijuana

Miles de personas que viven en Tijuana tienen alguna limitante física o discapacidad, y, como cualquiera, requieren de un empleo para ser autosuficientes y tener una mejor calidad de vida. Sin embargo, las oportunidades de contratación son pocas.

Su condición física se vuelve complicada porque se enfrentan a la falta de infraestructura adecuada para desplazarse, y el deficiente servicio de transporte para trasladarse de un lugar a otro hacen que sea casi imposible encontrar un empleo.

En Baja California existen más de 480 mil personas con alguna discapacidad física, según el censo de población de Inegi en 2010; sólo algunos tienen la oportunidad de ser autosuficientes en todos los sentidos.

La directora de la asociación Discapacitados Trabajando (Distrab), Sandra Alicia Meza Valenzuela, explicó que recibe cientos de solicitudes de empleo a la semana de personas con alguna discapacidad.

Menciona que el transporte público es caro y más para los que requieren trasladar su silla de ruedas. Menciona que ella debe utilizar taxis libres porque los camiones y taxis de ruta no están habilitados para apoyarlos.

Se encarga de conseguir empleo a personas con discapacidad y asegura que rinden más en su trabajo y son más responsables, virtudes que deberían ser tomadas en cuenta por los reclutadores.

"Somos un recurso humano que si se nos aprovecha podemos ser fructíferos para la sociedad. Seguir laborando para nosotros como persona con la limitante, pues es dignificante el poder tener un empleo y allegar lo necesario a nuestros hogares, y más si hay hijos, si hay familia atrás de uno", señaló.

El asesor de negocios José Ibarra Alvarez informó que se encarga de emplear a diferentes asociaciones de personas con alguna discapacidad. Detalló que personas invidentes, sordas, de movilidad limitada o con síndrome de Down, entre otras, son capaces para emplearse y ser autosuficientes.

Lamentó que en ocasiones la misma familia los aparte de la sociedad, lo que representa una barrera para su inclusión.

"La discapacidad provoca un retraso social. La familia misma no los saca a la luz, no los presenta a nadie, porque les provoca el 'qué dirán'...obviamente es una desventaja muy grande", expuso.

El presidente de la Asociación de Recursos Humanos de la Industria en Tijuana (Arithac), Héctor Guerrero Rodríguez, afirmó que la fuerza laboral que representan las personas con alguna limitante física es leal y confiable y esto se ha comprobado en los últimos diez años.

Consideró que este sector de la población ha sido desaprovechado por los empresarios porque les evitaría gastos en rotación de personal y por otros conceptos al ser incluirlos en la plantilla laboral.

"Como es muy complicado conseguir un empleo, al momento que lo consiguen, lo cuidan. Si nos enfocamos en el segmento de discapacitados la rotación, el ausentismo e incluso las cuestiones de indisciplina es muy distinto al resto de la población. Generalmente la rotación es mucho más baja, el ausentismo también es bajo y las cuestiones de indispliciplina también son mucho más bajas", aseguró.

Refirió que sólo algunas empresas extranjeras que se instalan en la región tienen infraestructura para ofrecer estos empleos, lo que dificulta la contratación porque se les debe garantizar un área de trabajo segura y con plena movilidad.

"Entonces pierde la empresa en ese sentido, pierde la persona con discapacidad, porque se le cierran puertas y oportunidades de empleo. Dentro del segmento de gente con discapacidad hay elementos con muy buena preparación, con muy buenas competencias y que definitivamente tendrían que estar integrados en el sector laboral", mencionó.

Las empresas de la región deberían de contar en su mayoría con el Certificado de Empresa Incluyente pero éste ha sido poco promovido, lamentó Eduardo López Ruiz, integrante de la Comisión para la Integración de personas con discapacidad de la Asociación de Industriales de la Mesa de Otay (AIMO).

Refirió que él no puede caminar y ha tenido que autoemplearse como comerciante. Afirma que no se ha cumplido con la Ley General para la inclusión para personas con discapacidad, que fue emitida a nivel federal en 2010, buscando mejores condiciones de vida.

"Es complicado porque esto tiene que depender bajo un sistema, hay una certificación federal que se llama empresa incluyente, que la controla la Secretaría del Trabajo y previsión Social del estado...es la que le corresponde impulsar esa política laboral y efectivamente no es por ganas, sino por falta de oportunidad", argumentó.

En cruceros de la ciudad se puede observar cada vez más a personas en silla de ruedas o con otra limitante física pidiendo cooperación o vendiendo dulces, al no encontrar otra forma de subsistir.

María Esther González quedó imposibilitada para caminar desde hace diez años. No tiene familia y fue deportada de los Estados Unidos. Señala que ha buscado trabajo sin éxito y aunque no le permiten vender dulces en la vía pública, ella lo sigue haciendo por necesidad. Asegura que no ha obtenido ningún apoyo del gobierno para subsistir.

"La realidad: estamos con la puerta en la nariz. Espero que hagan de verdad lo que prometieron, para poder decir 'tengo una economía o un cuartito donde vivir', porque ni eso. No te dan trabajo", destacó.