Los seis años de Osuna: 2007-2010

“El asunto más urgente y prioritario para los bajacalifornianos es el combate a la delincuencia, al narcotráfico y al secuestro”, expresó en su toma de protesta en 2007
EN EL 2007, EL GOBERNADOR JOSÉ GUADALUPE OSUNA MILLÁN, QUIEN CONCLUIRÁ SU GESTIÓN ESTE 31 DE OCTUBRE, RECIBIÓ LA ADMINISTRACIÓN ESTATAL DE BAJA CALIFORNIA DEL PANISTA EUGENIO ELORDUY WALTHER
EN EL 2007, EL GOBERNADOR JOSÉ GUADALUPE OSUNA MILLÁN, QUIEN CONCLUIRÁ SU GESTIÓN ESTE 31 DE OCTUBRE, RECIBIÓ LA ADMINISTRACIÓN ESTATAL DE BAJA CALIFORNIA DEL PANISTA EUGENIO ELORDUY WALTHER (Julieta Martínez)

Tijuana

Los primeros tres años de José Guadalupe Osuna Millán estuvieron marcados por la violencia generada por una guerra intestina del crimen organizado.

"Mando Único", "Grupo de Coordinación", "depuración", fueron conceptos utilizados para disminuir la tasa de delitos de alto impacto en la entidad, principalmente Tijuana.

También el panorama político fue complicado para el quinto gobernador panista: después de derrotar a Jorge Hank Rhon en una elección de resultados cerrados, a Osuna Millán le cobraron la factura (por las estadísticas en seguridad, por la crisis económica de Estados Unidos) en el 2010 y el PAN perdió las cinco alcaldías y mayoría del Congreso. Eso apenas sería el inicio de un encontronazo más fuerte entre Ejecutivo y estado.

En lo económico tampoco tuvo un escenario sencillo. Entre 2008 y 2009, una recesión en Estados Unidos merma el crecimiento de México, y Baja California es de las entidades que más pronto lo resiente. Para el 2010 se recupera: segundo lugar con menor tasa de ocupación en la informalidad y en el top de los cinco estados con mayor inversión extranjera directa.

El tema social se ligó íntimamente al de la seguridad y economía, pero también el sector salud tuvo sus sirenas prendidas en el 2009, sobre todo con la alerta sanitaria de la influenza AH1N1 que bajó sus niveles de emergencia a los pocos meses y después de que a nivel nacional suspendieran clases y actividades para evitar contagios.

2007

  • Homicidios: 511
  • Secuestros: 20

El panorama en materia de seguridad pública no era fácil para Osuna Millán cuando llegó a la gubernatura. Así lo expresó en su discurso de toma de protesta: “el asunto más urgente y prioritario para los bajacalifornianos es el combate a la delincuencia, al narcotráfico y al secuestro”.

Habló de juicios orales, del Consejo de Desempeño de los Cuerpos Policíacos y el Sistema Único de Información Criminológica. Sólo el primer punto, el de la Justicia Alternativa, se echaría andar. El resto se cambió por la estrategia de Mando Único, en coordinación con los otros niveles de gobierno y corporaciones policíacas.

Los hechos violentos, a la orden del día: dos días antes de que tomara protesta, una balacera entre elementos de la Policía Federal Preventiva (PFP) y delincuentes del cártel de los Arellano Félix tuvo lugar en Mariscos Godoy, en Tijuana.

Menos de dos semanas después, un helicóptero se desplomó sobre la carretera Ensenada-San Felipe, en el marco de la Baja 1000: uno de los tripulantes que perdió la vida era Merardo León Hinojosa, “el Abulón”. Un policía federal intentó recuperar el cuerpo.

Fue entonces que Osuna Millán pidió el apoyo del general Sergio Aponte Polito, comandante de la Segunda Región Militar.

Fue por esta coordinación que se nombraron mandos policíacos con carrera militar en municipios y estado. Uno de ellos, Jorge Eduardo Montero, incluso fue víctima de un atentado el 18 de diciembre del 2007 en Rosarito. Salió ileso, no así su guardaespaldas.

2008

  • Homicidios: 577
  • Secuestros: 92

El 2008 inicia con la misma línea violenta que marcó el final del 2007. Para el 14 de enero del 2008, el asalto a un camión de valores en Tijuana culmina en una persecución y el asesinato de sicarios relacionados con el cártel de los hermanos Arellano Félix.

Un día después, la frontera viviría la primera de las jornadas más sangrientas de su historia: tres jefes policíacos y la esposa e hija de uno de ellos fueron acribillados. Uno de ellos, Margarito Saldaña, le daría el nombre a una comandancia regional años después. La versión del procurador Rommel Moreno Manjarrez es que este ataque fue en represalias a las acciones de la Policía, que impidió el robo del camión.

El primer año de Osuna Millán avanzaba, lo mismo que los delitos de alto impacto y para el 22 de abril, el general Sergio Aponte Polito publicó una carta dando nombre y datos sobre elementos ministeriales, estatales y municipales involucrados con el hampa.

Esto evidenció la ruptura entre el militar y el Ejecutivo, tensión que concluyó en agosto cuando Aponte Polito fue retirado de la zona, días después de publicar una segunda carta, llegando en su lugar el comandante Sergio Magaña Mier.

Otro hecho que marcó a la entidad fue la balacera del “Cañaveral” en Tijuana: dos bandas criminales iniciaron la confrontación sobre bulevar Insurgentes la madrugada del 26 de abril. El enfrentamiento fue a parar hasta la colonia Herrera; dejó como saldo 16 muertos, cinco heridos y cinco detenidos. Algunos de ellos habían pertenecido o pertenecían a alguna corporación.

Unos meses después y el domingo 14 de septiembre, las condiciones de hacinamiento, malos tratos de custodios y el control de grupos criminales en centros penitenciarios del estado quedó al descubierto, con el primero de dos motines en la Penitenciaría de La Mesa en Tijuana: más de 20 internos muertos y más de 200 lesionados.

¿El resultado? La depuración de las cárceles, el traslado de reos de alta peligrosidad, el bloqueo de la señal telefónica y radiofrecuencia. También una sobrepoblación que, a seis años, Osuna presume del 92 al 3 por ciento.

Para cerrar el año, en diciembre se desata una balacera cercana a un kínder en la colonia Cortés en Tijuana. Queda grabada en la memoria colectiva como la “balacera de la casa de la Cúpula”: decenas de policías y militares contra cinco delincuentes. Adentro, seis hombres con el tiro de gracia.

Ese año, los números cierran con 577 homicidios y 92 secuestros. La presencia militar se incrementó, a petición del propio Osuna Millán.

2009

  • Homicidio: 750
  • Secuestro: 103

La ola de violencia no frenó con el inicio de año, tampoco las detenciones de personajes claves en esta crisis: a finales de enero es detenido Santiago Meza López, mejor conocido como el “Pozolero”, acusado de disolver hasta 300 cuerpos en ácido, en un predio ubicado en la periferia de Tijuana.

El 9 de octubre, aparece asesinado el director de la oficina de Expedición de Placas y Licencias del Estado, Rogelio Sánchez Jiménez; la versión del estado apunto a que el ex colaborador entregaba licencias de conducir a miembros del hampa.

2010

  • Homicidio: 884
  • Secuestro: 79

El 2010 batió el récord en cifras de homicidios: 884, según estadísticas de la Secretaría de Seguridad Pública estatal (SSPE).

Pero el tema no sólo fue la delincuencia: ese año entró en funciones el Sistema de Supervisión y Control Vehicular (Siave), medida a la que el Ejecutivo estatal e iniciativa privada se opusieron, por afectar la dinámica fronteriza. El control de dólares en la frontera también fue una medida de la Federación para combatir el lavado de dinero pero que amenazó al norte.

Pero así como las circunstancias socioeconómicas golpetean la estabilidad de Baja California, la naturaleza hizo medir sus fuerzas y el 4 de abril de 2010, se registró un terremoto de 7.2 grados en la escala de Richter que dañó la infraestructura de Mexicali. Osuna Millán decretó estado de emergencia en la capital.

Después de sortear todo tipo de situaciones, en octubre la frontera busca cambiar de imagen y nace Tijuana Innovadora, encabezada por José Galicot y flanqueado por José Guadalupe Osuna Millán y la venia del presidente Felipe Calderón Hinojosa.

El año cierra como el más sangriento pero el ánimo de la población se va recuperando.