Negocios en San Ysidro serán reubicados por proyecto de garita

"Dueños no quieren cheques, quieren operar en San Ysidro", dice director de la Cámara de Comercio

San Diego

Algunos negocios aledaños a la frontera deberán ser reubicados tras la aprobación de la tercera fase del proyecto de expansión de la garita de San Ysidro.

Dicha etapa, contempla implementar un acceso directo desde la autopista hasta la aduana de El Chaparral en Tijuana, por lo que algunos establecimientos en el lado norteamericano que se encuentran en medio del trayecto deberán retirarse.

Jason Wells, director de la Cámara de Comercio en San Ysidro indicó que el gobierno federal tiene la autoridad para pedir los terrenos a por lo menos tres negocios, algunos de ellos, han estado en la zona durante años.

"De hecho parte de los fondos que están aprobando para la tercera fase es dinero para supuestamente comprar los terrenos. Yo he hablado con los dueños de los negocios afectados, ninguno quiere un cheque, todos quieren operar aquí en San Ysidro y como cámara de comercio, estamos aquí para apoyar y defender nuestros negocios."

El líder comerciante dijo que aunque aplauden que el Congreso de Estados Unidos haya destinado recursos federales para el proyecto de San Ysidro, quieren que se tome en cuenta los intereses de comercios que se verán afectados, entre ellos, una conocida tienda libre de impuestos.

"No es justo que viene el gobierno con un proyecto y les da 30 centavos por cada dólar que vale el negocio, cuando los empresarios tienen años luchando para tener sus negocios en la ubicación en las que está. Hay algunos negocios, por ejemplo los de "duty free", que por ley tienen que estar pegados a la frontera, porque tienen que asegurar la exportación de sus bienes."

El director de la Cámara de Comercio en San Ysidro dijo que buscará dialogo con autoridades de la Administración General de Servicios (GSA) para que valoren esta situación a la hora de establecer el diseño de la tercera fase.

Recalcó que el mayor deseo es que se llegue a un acuerdo justo con dichos establecimientos, mismos que no quieren irse de la zona pero deberán hacerlo, simple y sencillamente, porque el gobierno se los pide.