La Madre Antonia, tijuanense de todos los días

Madre Antonia llegó a Tijuana en marzo de 1977 con el propósito de consagrar su vida al servicio de los hombres privados de su libertad.
Archivo Milenio
(Yolanda Morales)

Tijuana

Amar a todos y en cualquier momento; ofrecer una sonrisa como sinónimo de libertad; a la Madre Antonia le preocupaba el ser humano, débil y frágil. Vivió más de 35 años dentro de la penitenciaria de la Mesa en la Ciudad de Tijuana.

Madre Antonia llegó a Tijuana en marzo de 1977, un año después de haber pronunciado sus primeros votos con las Hermanas de Nuestra Señora de la Caridad de San Juan Eudes, con el propósito de consagrar su vida al servicio de los hombres privados de su libertad.

"Pues porque la alegría, el gozo es de su corazón en mis 35 años viviendo dentro de la penitenciaria, yo estuve feliz, porque siempre estamos felices cuando estamos en servicio a otros. Todos mis anos en la penitenciaría yo no encuentro hombres malos, que hacen malas cosas tal vez, adentro el hombre es una riqueza. El mexicano es muy linda persona, cualquier cholo puede besar, está en su sangre."

Tenía 86 años; nació un 1 de diciembre de 1926; fue casada en dos ocasiones y tuvo 8 hijos. Mama Antonia, como era conocida, tenía una fuerte relación con los internos de la penitenciaria. Su día iniciaba a las 5 de la mañana, así con el rayo del sol. E"lla brindaba alegría a todos, para ella su vida era un llamado que no podía postergar

Era un llamado, hay un libro habla de mi vida, era una cosa que estaba creciendo en el corazón, siempre yo tenía una compasión, una tristeza, una misericordia que estaba dentro. Es muy difícil, tu libertad es tan preciosa."

Para ella la libertad no se comparaba con nada. En todos los lugares del mundo, la cosa más difícil es perder su libertad.

Fue objeto de cientos de entrevistas, libros dedicados a su vida en la cárcel, Tijuana fue su refugio y su casa, era el ángel de la prisión como se titulo una publicación que narraba su vida en la cárcel. Fundó la asociación brazos abiertos en 1996 para ayudar a las familias de policías caídos y en 1998 formó siervas de la undécima hora apoyada por la Diócesis de Tijuana."

Recordamos una ultima entrevista que ofreció a Milenio Radio en diciemebre del 2012, dar era para ella como respirar.

"Espero que mi presencia, que vengo yo a entregar a ellos lo más importante que entregar camisas, ropa, o cosas para ellos, mas importante es en la verdad yo los amo a ellos, y amor una persona puede sentir cuando esta amado. Es una cosa que es parte de mí como mis brazos."

Amar más, sonreír más, dar más. La Madre Antonia Bremmer, descanse en paz.