Internos del penal, recuerdan legado de la Madre Antonia

El arzobispo de Tijuana, Rafael Romo Muñoz ofició la misa y durante su discurso, pidió tanto a los reclusos como a sus seguidoras que continúen con su legado.
Recuerdan legado de la Madre Antonia (Gabriela Martínez)

Tijuana

Reclusos de la penitenciaría, La Mesa, recordaron con una misa dentro del penal, el legado de la Madre Antonia Brenner, quien por más de 30 años dedicó su vida para llevarles consuelo hasta que falleció el 17 de octubre pasado.

Victor Manuel Jacobo Montoya tiene 20 años de edad, fue acusado de portación de armas de fuego de uso exclusivo del ejército y delitos contra la salud, no tiene mucho que llegó al reclusorio, pero recuerda con cariño a la madre Antonia, de quien dice, aprendió a nunca perder la fé.

"Aquí se me hace que era la unica, no habia nadie mas que así por su propia cuenta ayudara... nadie. Te da ayuda psicológicamente porque sabes que no estás completamente solo, alguien está viendo por ti y está pidiendo para que puedas salir".

Para recordarla, Víctor, al igual decenas de internos y cercanos de la madre Antonia que estuvieron presentes en su homenaje póstumo, rezaron por ella y le pidieron que no los olvidara desde donde quiera que esté.

El arzobispo de Tijuana, Rafael Romo Muñoz ofició la misa y durante su discurso, pidió tanto a los reclusos como a sus seguidoras, Las Siervas de la Undécima Hora, que continúen con su legado.

"Los padres mercenarios junto con las seguidoras de la madre Antonia, seguirán trabajando dentro de las prisiones, ellos vienen aquí todos los días, sí hay siempre un trabajo que hacer un programa. Las religiosas, seguidoras de la madre Antonia, para eso fueron fundadas, ellas están en función de la atención de los presos, de modo que esto no se pierde".

"Los quiero mucho y a mis hermanas también, sigan mis pasos que yo les ayudaré...mama Antonia tú siempre estarás presente en nuestras vidas..." reza la canción que le dedicó una de las madres y que al final se robó los aplausos e incluso algunas lágrimas de los internos.