Ensenada, ante peor crisis por escasez de agua

Ante la falta de lluvias, se aplican medidas drásticas como racionar el suministro en la zona urbana, sacrificar ganado, construir represas y detectar fuentes alternas

Ensenada

Ensenada enfrenta la peor escasez de agua de los últimos 20 años. La falta de lluvias obligó a tandear el suministro en la zona urbana y aplicar medidas drásticas en el sector agropecuario, como sacrificar ganado improductivo y construir represas para tiempos más secos.

El problema más crítico está en los poblados del sur del municipio, principalmente en el Valle de San Quintín, San Vicente y Punta Colonet, que concentran el 50 por ciento de la producción de forraje o alimento para ganado.

De 11 mil 600 hectáreas que se producen, esta temporada bajó a 4 mil 500, mismas que presentan condiciones de poco desarrollo.

El escenario en diversos puntos del valle es desolador, y aunque algunos productores tuvieron suerte y la semilla de su temporal prosperó, en la mayoría, el grano fue devorado por los pájaros.

Ahí se encuentra Jesús Lara, productor forrajero de temporal, quien en menos de tres meses vio desvanecer su inversión y ganancia que esperaba para marzo. Ante la falta de lluvia, las semillas nunca germinaron y su terreno, cuyas dimensiones se niega a proporcionar, se observa seco.

"Para todo aquel que tiene sus siembras de temporal, a menos que en estos días que vienen realmente caiga una lluvia copiosa...no es nada alentador lo que se espera para esta temporada y consecuentemente va a haber una repercusión en cuanto a las engordas de ganado que son en lo que se va a traducir el mayor impacto", reflexionó el empresario.

Afirma que la siembra de forraje en temporal es una moneda al aire, pues las tierras que se encuentran en esa zona, a 200 kilómetros al sur de Ensenada, no son aptas para la producción de hortaliza. Ahí sólo las grandes empresas agrícolas tienen sistema de riego mediante plantas desaladoras o pozos.

El alcalde ensenadense, Gilberto Hirata Chico, pidió al gobierno estatal, encabezado por el panista Francisco Vega de Lamadrid, atención urgente al problema.

Demandó la conexión de ese municipio al acueducto del Río Colorado, que abastece al resto de Baja California, para garantizar el suministro a la población urbana, donde el servicio se raciona desde principios de enero.

En lo que va de la temporada, que inició en octubre pasado, en este municipio ha llovido una cuarta parte de lo que se registró en el mismo periodo del año pasado; San Quintín está en una situación más crítica, pues de la precipitación promedio de 152 milímetros, apenas han caído 17.35, es decir, casi nueve veces menos, según datos de la Sagarpa.

El delegado en la entidad, Guillermo Aldrete Haas, mencionó que en el 2014 se tenía planeado que por primera ocasión Baja California se incorporara al Programa Nacional para la Repoblación del Hato Ganadero, pero por las condiciones de escasez de agua dudó que pueda aplicarse en la región.

"En principio, esa es nuestra realidad, nos afecta mucho; repito, en el temporal, en las zonas de riego, nos afecta también en la ganadería, por eso hemos tenido diversas reuniones con la Unión Ganadera Regional, a quienes se han hecho recomendaciones. Tenemos un programa de repoblación –de ganado- para este año peligra si continúa esta sequía", reiteró el funcionario.

Además de sacrificar el ganado improductivo, Sagarpa recomienda vender el que se encuentre en crecimiento, conservar el forraje para los mejores ejemplares, identificar fuentes emergentes de alimento en la región, asegurar el agua o reubicar el ganado donde haya agua y detectar fuentes alternas del líquido.

En la Zona Costa, que comprende Tijuana, Playas de Rosarito, Ensenada y parte de Tecate, hay 60 mil cabezas de ganado, de las cuales se calcula que entre 35 y 40 mil están en riesgo de perderse por las áreas de pastoreo, ya que la mayoría del ganado depende de los agostaderos que en este momento están secos.

Gustavo Rodríguez Cabrales, presidente de la Unión Ganadera Regional de Baja California, advierte que de no registrarse lluvias entre febrero y marzo, corren el riesgo de padecer una sequía similar a la que se presentó hace diez años, que mermó los hatos, y de la que apenas comenzaban a recuperarse.

"Pues... que si no nos llueve las tienes que vender -las crías- o se te mueren de hambre porque no hay comida, no hay agua y el ganado empieza a adelgazarse y empieza a morir, entonces el riesgo es perderlo", indicó.

Rodríguez Cabrales explicó que ante estas condiciones, los ganaderos optan por el destete de becerros, pero el problema es que no alcanzan una talla adecuada y se comercializan a menor precio. Dijo que de continuar la situación pedirán apoyo emergente a las autoridades de los tres niveles de gobierno.