REPORTAJE | POR BRENDA RUIZ

Tecnología ayuda a diabéticos a controlar su enfermedad

Conoce el proyecto Dulce Wireless Tijuana

Este padecimiento se ha convertido en uno de los principales retos de salud en la entidad

Tijuana

La implementación de la tecnología para usos médicos ha cobrado importancia en los últimos años. En esta ocasión, un proyecto binacional que ha permitido que pacientes con diabetes mejoren su calidad de vida, podría aplicarse en todas las clínicas públicas de Tijuana.

A inicios de 2012, el programa "Dulce Wireless Tijuana", impulsado por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en coordinación con la Fundación Internacional de la Comunidad y la organización Qualcomm, entre otros organismos de Estados Unidos, ejecutó su fase piloto en la clínica 27 del IMSS, donde 300 personas con este padecimiento -la mayoría de bajos recursos y residentes de la zona Este de la ciudad- lograron reducir sus niveles de azúcar en sangre.

Sonia Contreras, directora del proyecto, comentó que debido al incremento de diabéticos que se ha presentado en la franja fronteriza, que actualmente asciende a los 8 millones, nace la necesidad de atender esta problemática y llevar a cabo acciones que beneficien a más personas en ambos lados de la frontera.

“Dulce Wireless Tijuana” consta de entregar a los pacientes un glucómetro y utilizar dispositivos comerciales como teléfonos móviles y netbooks conectados a una red 3G, con los que estuvieron en comunicación permanente con promotoras, enfermeras y médicos, quienes monitorearon su estado de forma permanente.

“Están informando al médico, a través de la red, en vivo, de forma inmediata, cómo fue su día, qué niveles de glucosa tuvieron, cuántos carbohidratos consumieron ese día. La promotora de salud recibe tanto el glucómetro, celular y un netbook. La información la descargan para enviarla al sistema donde tenemos un registro o una base de datos que está disponible para el médico, la enfermera, detalló.

Explicó que durante 2 meses los pacientes utilizaron esta tecnología, además de recibir cursos intensivos sobre cómo cuidar su salud mediante una correcta alimentación, ejercicio, medicamento y manejo de emociones. Posteriormente, asistieron a talleres durante casi un año para aplicar dichos conocimientos y dar seguimiento a su caso.

Armando, de 40 años, fue parte del primer grupo que utilizó este método. Manifestó que el tratamiento lo ha cambiado drásticamente; y es que pasó de tener 17 por ciento de hemoglobina en la sangre -nivel que incluso pudo costarle la vida- a menos del siete por ciento.

Reconoció que lo más difícil del proceso ha sido cambiar sus hábitos alimenticios; sin embargo, aseguró que esta es una oportunidad para prevenir esta enfermedad en sus hijos, que desde pequeños modifiquen su alimentación y practiquen ejercicio regularmente.

“Me cambió la vida muchísimo, soy un nuevo Armando. El otro Armando quedó atrás hace un año y medio. Como lo más natural que se pueda. Para mi es bien impactante, más que nada a tu familia, poderla alimentar, poder compartir que tenemos que hacer cambios radicales en nuestra vida. Ya no tengo calambres, ya no tengo pesadez, ya no tengo depresión”, expresó.

Además, resaltó que a diferencia de recibir una revisión médica regular, donde el tiempo por consulta no rebasa los 20 minutos, en este programa se brinda una atención más personalizada, donde todos los actores involucrados -médicos, pacientes, enfermeros y promotores de salud- están en constante comunicación, lo que permite conocer a fondo los estados clínicos de cada diabético.  

La diabetes se ha convertido en la primer causa de mortalidad, demanda de consulta externa y una de las principales causas de hospitalización en el país, lo que también representa uno de los retos esenciales para las autoridades de salud.

De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud, de un millón 240 mil diabéticos que residen en ambos lados de la franja fronteriza, aproximadamente la mitad vive del lado mexicano.

La dinámica laboral, que obliga a los padres a pasar más tiempo fuera de casa, generando malos hábitos alimenticios tanto en ellos como en sus hijos, así como la falta de espacios públicos dónde ejercitarse, son factores que influyen para que el norte del país se convierta en la zona más crítica de México en materia de diabetes.

Mientras en el resto de la República la prevalencia de la enfermedad es de 9 por ciento en adultos mayores de 20 años, en las entidades fronterizas asciende al 17.

Ante este panorama, urgen acciones de prevención que frenen el aumento de pacientes con diabetes y logren que quienes ya están enfermos, tomen medidas para evitar complicaciones severas, como amputaciones, ceguera y afectaciones a órganos vitales.

Por ello, Sonia Contreras recalcó la importancia de que autoridades de salud y asociaciones civiles de ambos lados de la frontera busquen alternativas, sobre todo para penetrar en la población de escasos recursos, ya que es el sector que tiene más limitado el acceso a la atención.

“El acceso a los servicios es más difícil para una persona de bajos recursos. En una ciudad como Tijuana, donde el transporte es difícil, es caro, toma tiempo, y los pacientes están trabajando muchas horas, pues es difícil ser constante. Si no están educados, no saben hacer las selecciones adecuadas para sus alimentos...para darles esta educación se necesita modelos que hayan sido exitosos y consistentes”, comentó.

Aunque los resultados de la fase piloto estarán listos hasta mediados de abril, aseguró que éste ha sido un programa exitoso, ya que la mayoría de los pacientes tratados disminuyeron sus niveles de glucosa, a través de una buena alimentación y activación física.

El programa está vigente en la Clínica 27 del IMSS.Todos los derechohabientes con diabetes tipo 2 o B y que tengan descontrol en sus niveles de glucosa son elegibles.

En el proyecto, el cual podría replicarse en todas las unidades médicas de la ciudad, también participa la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), campus Tijuana, ya que estudiantes de posgrado de la Facultad de Medicina serán promotores de salud a los pacientes.