Las heridas narcisistas de la humanidad fueron establecidas por el austriaco Sigmund Freud. La primera, basada en la Teoría de Galileo, de que la Tierra no es el centro del Universo, sino un planeta más. La segunda, la Teoría de la Evolución, de Darwin, por plantear que el ser humano no es el origen de la vida, sino un eslabón más y la tercera, realizada por el mismo Freud, que establece el inconciente y su autonomía.